"Los valores que transmite Floren con su cocina, han querido ser reflejados en la variedad de espacios que el local permitía" La calidez se transmite en los tonos de las piedras, de la madera, telas y la propia luz, indirecta, que destaca las texturas, ambiente ahumado de paredes texturizadas y negras.
Los más de 500 metros de local provocan un continua sorpresa por cada esquina y quiebro que genera su entramada distribución desemboca en la gran sala entorno al producto estrella, con una gran mueble con algo más de 5 metros lineales en varias alturas de lechugas verdes y frescas que resaltan sobre el tono gris y ahumado de paredes en mortero texturizado y madera natural envejecida, un estudiado mobiliario en acabado madera y metal con tejidos neutros que combinan a la perfección en cada espacio que se han colocado, creando armonía entre las diferentes salas de las que consta este local diseñado con un gusto distinguido por el estudio de arquitectura e interiorismo de Pablo Baruc.